- Los Oasis tuvieron la culpa
- Birmingham, por casualidad
- El Balti Triangle
- Los museos
- Canales y paseos
- Comer en Birmingham
- Con la cabeza siempre arriba
- Direcciones y enlaces útiles
Los Oasis tuvieron la culpa
Este viaje a Birmingham no estaba planeado: todo empezó con una entrada suelta para ver Oasis, y acabamos montando una pequeña vacación por el noroeste de Inglaterra. Igual que en cocina, poner límites da mejores resultados. Si te dicen: "puedes cocinar cualquier cosa -tienes todos los ingredientes, todos los cacharros, y todo el tiempo del mundo-" te quedas mirando al abismo. Si te dicen: "tienes tres ingredientes, no puedes encender el horno y debe estar listo en 20 minutos", entonces se activa la fantasía. Con los viajes pasa igual: establecer prioridades ayuda a que nazca un plan que no existía en tu cabeza diez minutos antes.
Nuestras prioridades/necesidades: volar desde y hacia Oporto, usar transporte público (preferiblemente tren) y estar en Manchester el 20 de julio. Decidimos quedarnos en un solo sitio, porque era lo más cómodo pensando en los horarios de check-in y check-out sin tener un coche donde dejar las cosas.
Birmingham, por casualidad


Yo no lo sabía, pero Birmingham es la ciudad donde nació el heavy metal, con Black Sabbath. De esto seguramente escribirá algo Jorge, porque es su tema y su música. Todo el viaje era un poco la celebración, por adelantado, de sus 50 años: yo me acoplé con gusto a este viaje por la música británica, desde Ozzy Osbourne hasta Liam Gallagher.
Teníamos claro que no nos alejaríamos demasiado de Manchester, pero no sabíamos cuánto. La ciudad esos días estaba imposible de precios (y luego descubriríamos que también de vivir) justamente por el concierto de Oasis, así que valoramos Leeds, Sheffield, incluso York. Nos daba igual: la zona era totalmente nueva para los dos y sabíamos que íbamos a encontrar algo interesante en cualquier lado. Los límites, una vez más, ayudaron a dar forma al viaje: el mejor vuelo de ida, por precio y horario, era a Birmingham. Y ¿por qué no hacer un pequeño viaje a Birmingham?
Yo preparé poquísimo -un par de museos, un par de cafeterías (o pubs) y un parque donde parar. Todo lo demás vendría-. Así que no tenía ninguna expectativa con Birmingham. Ni siquiera había visto Peaky Blinders, que -he aprendido después- está ambientada aquí (aunque curiosamente se rodó en Liverpool, Manchester y Yorkshire).
El Balti Triangle

Una cosa sabía: que iríamos al Balti Triangle. Es el barrio del sureste de la ciudad donde yo creía que había mayor concentración de locales de cocina india, y en particular de balti. Después de haber estado -allí y en el barrio- entiendo que quizás esto del Balti triangle ya no es lo que era. Algo así cuentan en este artículo del Guardian: 'The culture has changed': end of the boom for Birmingham's Balti Triangle.
¿Qué es el Balti?
El Balti es un invento británico-pakistaní, surgido en los años 70 en Birmingham. Igual que el tikka masala -que, creo, se reivindica desde Glasgow en los 60-, es una adaptación de la cocina asiática a los gustos y hábitos británicos. Simplificando un poco: son currys (guisos) de distinto tipo que se cocinan y sirven directamente en el balti, una cazuela honda con dos asas.
Mi primera experiencia con esto fue hace casi 30 años en Edimburgo, donde se servía en baltis más pequeños, casi tamaño tapa. Tenía mucha curiosidad de probarlo donde nació -no literalmente en el local original, si es que hubo uno, pero sí en la ciudad que puede presumir de llevar más tiempo sirviendo baltis.
Shabab's


Fuimos a Shabab's, porque era el más recomendado y porque permitía reservar on line sin necesidad de llamar. nada más llegar, te ofrecen agua (gratis) y poppadums (1 libra cada uno), mientras ojeas la (largúisima) carta. Pedimos dos baltis: un paneer masala (queso fresco y especias) y un keema and chana (carne picada con garbanzos). Para beber, una jarra de lassi salado. La cuenta fue de 39,75 libras.


Tenía miedo de que tanto el barrio como el restaurante fueran demasiado turísticos, pero después de llegar en bus me alegré de que lo fueran un poco. Turístico en el sentido de que los clientes no parecían del barrio: había muchos blancos, y los de otro color parecían, en su mayoría, estudiantes universitarios internacionales. Visto el barrio -lo cuento abajo- confieso que me sentí reconfortada.
La comida estuvo muy bien -pedimos demasiado, no conseguimos acabar los dos baltis, pero es que queríamos probar distintos-, y volvería. Quizás en un Uber, o quizás, sabiendo lo que hay, cogería otra vez el bus.
El muchacho de este vídeo tuvo mis mismas sensaciones (y míralo entero, porque come en el Shabab's, aunque él es tan excitante como una lechuga dejada al sol diez horas).
El barrio
Desde Moor Street hay varias líneas de bus que llevan hasta Stratford Road, a la altura del Balti triangle (parada Poplar Road). Los horarios y trayectos están en Google Maps, y en el bus se puede pagar con tarjeta: one way, return o Day Saver (es más o menos así en todas las ciudades, aunque el precio cambia: busca en Google o haz omo yo y pregunta). ir en bus fue buena idea: el recorrido cruza un par de barrios que, viniendo de fuera, no dan precisamente buena espina.

La parada de Poplar Road queda en pleno barrio pakistaní, repleto de tiendas de ropa para bodas, pequeños ultramarinos, cafeterías y locales de comida rápida.



Una visita obligada es Raja Brothers, una gran tienda de productos indios, paquistaníes y turcos. Legumbres y especias a lo loco. Podría haber comprado media tienda, pero al final solo nos llevamos unas semillas de terebinto (Pistacia terebinthus), también conocido como cornicabra (no confundir con la variedad de aceituna) y pariente del pistacho, como se entiende por su nombre latino (Pistacia vera).
La planta crece también en España -yo la vi en Jaén (foto abajo)- aunque aquí no conozco recetas con ella. En Grecia, Chipre y Oriente Medio, en cambio, se usa tostada y molida, tanto en infusiones como en bollería. Su sabor recuerda un poco a pistacho, un poco al piñón, sobre todo si lo acabas de sacar de la cáscara: tiene ese toque resinoso, a trementina. No es casual: la trementina se extrae precisamente de la resina de los terebintos, la misma (o casi) que la del mastiq o retsina, que se obtiene del Pistacia lentiscus.

Los museos
Museum & Art Gallery
Fuimos sobre todo por la exposición dedicada a Ozzy Osbourne (Working Class Hero, hasta el 28 de septiembre). Por supuesto, no sabíamos que moriría cuatro días después.


El museo no tiene mucho más interés, más allá del edificio. Posee la mayor colección de cuadros prerrafaelitas, pero -oh sorpresa- estaban guardados, al parecer para volver a exponerse a partir de octubre. Además de una muestra bastante didáctica sobre la historia de Birmingham, en la última planta, la exposición principal giraba en torno a The Elephant in the Room.



"El elefante en la habitación" es ese tema incómodo del que nadie quiere hablar. En este caso, la exposición abordaba el peso simbólico y material de una colección artística construida, en muchos casos, sobre la explotación colonial. En la vitrina de la foto, por ejemplo, esa caja reproduce imágenes del papel del chambelán en la guerra de los boéres en Sudáfrica.


En el cuadro Dreamers de Albert Joseph Moore -un prerrafaelita, por fin- se menciona que fue donado por Richard Tangye, que hizo parte de su fortuna gracias a las misiones del Imperio Británico. La muestra no busca defender el pasado porque sí, ni cancelarlo sin más. Es más bien un "sí, pero": una forma de aceptar y reconocer los matices que necesariamente hay en nuestra historia. Un intento de decir: "esto también formaba parte de lo que contábamos hasta ahora, vamos a intentar contar la historia entera".
Un trabajo interesante y necesario, que en España todavía nos cuesta un poco.
Ikon Gallery
Otra visita interesante: la Ikon Gallery. Solo por subir y bajar en su ascensor sonoro ya merece la pena.


Como casi todos los museos en Reino Unido, la entrada es gratuita, aunque agradecen una donación de cinco libras. Todo se puede pagar con tarjeta: en todo el viaje no usamos efectivo ni una sola vez.


Library of Birmingham
Las bibliotecas siempre merecen una visita, y la de Birmingham no es una excepción: es bonita por fuera, por dentro...


...y por arriba. Tiene dos terrazas ajardinadas en las plantas superiores; el día que fuimos nosotros la de la novena planta estaba cerrada, pero la otra era muy agradable (si no llueve, claro).




Una sorpresa fuera de la biblioteca
Es posible que mi entusiasmo por la biblioteca estuviera influido por la excitación de ver, en la entrada, no a uno, ni dos, sino una docena de grupos de Morris dancers. Si hay algo que me fascina más que una ardilla, más que una procesión, es un grupo de baile. Y si llevan trajes, aún mejor.

Bueno, no, la ardilla me emociona más. Pero aquí había docenas de bailarines con trajes de todo tipo. Algunos, como los de la foto de arriba, me eran reconocibles. Pero la mayoría parecían salidos de un cruce entre cyberpunk y espíritus del bosque. No entendía nada, así que fui a preguntar a un par de chicas majas.


Me contaron que ese día se reunían distintos grupos de baile tradicional como parte de un evento benéfico. También me explicaron -porque yo no tenía ni idea- que el símbolo de la ciudad es un toro, y por eso hay escultura decoradas con forma de toro por toda Birmingham. Un poco como las vacas de Chicago, las Meninas de Madrid o los osos de Berlín.


Bajo la lluvia, los grupos se fueron exhibiendo con sus estilos particulares. Uno de los más llamativos, los de Rapper sword, un tipo de danza del noreste de Inglaterra (Northumberland y Durham) en el que los bailarines se enlazan entre sí con espadas flexibles. Fascinante. (Mira el vídeo de abajo: mejor que el mío).




Jorge me pasa este vídeo de la danza de espadas en Marín. Algo tiene, ¿no?
Canales y paseos
Los canales son una parte fundamental de la identidad de Birmingham, y todo gira en torno a la Revolución Industrial. Había que mover carbón y mercancías pesadas, y el ferrocarril aún no existía -no llegaría hasta 1825. Como Birmingham no tiene un río navegable así que se excavó una red de canales artificiales.
Así nació el Birmingham Canal Navigations, una red que conecta Birmingham y Wolverhampton con el río Severn, y desde ahí con el mar. Llegó a tener más de 250 km de longitud. Les gusta decir que es más que Venecia (según lo que encuentro, allí son solo 42 km, aunque me cuesta creerlo), pero no quiero entrar en comparaciones imposibles.
Algo parecido pasó con el Canal de Castilla, en pequeño porque, bueno, España nunca fue Inglaterra.


El hecho es que Birmingham tiene canales, fueron históricamente fundamentales y ahora son un lugar agradable para pasear, tomar algo o cenar: hay una zona entera de bares y restaurantes junto al agua. A mi no me inspiraba especialmente, pero con más tiempo seguramente habría encontrado algo interesante.


Comer en Birmingham
Siempre decimos que nuestras vacaciones no son gastronómicas: para ser vacaciones tienen que ser también una desconexión del trabajo, y como nuestro trabajo es comer, estar de vacaciones suele querer decir desconectar del comer. Esto significa que no organizamos los viajes en torno a la comida, no buscamos el restaurante estrellado ni la experiencia de autor.
También es verdad que, al final, la cabra tira al monte -como quedó claro cuando nos subimos a un bus para ir a comer balti.
Rudy's
La primera comida en Birmingham fue una pizza napolitana en Rudy's, una cadena originaria de Manchester. Estaba literalmente en el recorrido desde la estación de tren y el hotel, eran las dos de la tarde y necesitábamos comer.


Ni tan mal. Las pizzas, más que dignas; el servicio, ultra rápido: la cuenta, razonable: 42€ por dos aguas, dos pizzas y un spritz analcohólico de grosella negra, que se me antojó.


Damascena
La última comida, en Damascena, también fue dictada por la necesidad: llovía, estaba cerca del hotel y teníamos que comer justo antes de coger el tren hacia Liverpool. Damascena es también una cadena, más pequeña y exclusivamente local. Es cafetería, pastelería y restaurante, con las cocinas de Oriente Medio y un enfoque especialmente sirio-libanés.


Nada del otro mundo, pero bastante rico. En España creo que tenemos muy infravalorada la cocina de Oriente Medio -sí hay sitio, lo sé, pero me parece que se merecerían más interés. Nos mereceríamos que hubiera más.
Tomamos un maqluba vegetal (algo escaso en vegetales, aquí una receta con pollo del New York Times), unos kibbeh de cordero, y un baba ganoush. Yo, feliz con mi té de cardamomo. Total: 50€.
Faculty Coffee
Yo pensaba beber mucho café rico, pero los precios me dijeron: ni hablar. Muy bueno el espresso en Faculty Coffee -pero realmente rico-, y diría que era incluso doble. Eso sí, 3,20 libras por cada uno dolía.
Para comer, todo empezaba en 3,50 libras, y con mucho pesar decidí que ese dinero estaría mejor gastado en pintas de cerveza. Así que, a partir de ahí, los cafés fueron los de Nespresso de los hoteles (benditas máquinas en la habitación) o los de los desayunos de Gregg's : menos ricos, pero más integrados en la cultura local.
Aun así, el Faculty es realmente cuco, en una galería viejuna (¿y cuál no lo es?) y su café, insisto. está realmente rico.


Con la cabeza siempre arriba
Si hay algo que me encantó de Birmingham fue el contraste entre los pocos edificios victorianos que quedan y los nuevos bloques que brotan por todas partes. Entre medias, un poco de brutalismo: eso que ahora están tirando abajo para construir todo de nuevo.


Hay rincones deliciosamente feos, y otros que parecen bonitos pero me espantaron.


Pasajes realmente fétidos, y esquinas preciosas.


El Bullring es un concepto que aun no he terminado de pillar: antes era un mercado -de hecho, siguen existiendo el Bullring Open Market y el Bullring Shopping Centre-, pero ahora todo es un mastodóntico aglomerado que ha fagocitado la estación de New Street. It's very difficult todo esto.



Estas fotos son, para mi, el resumen de nuestro viaje a Birmingham. Las dos primeras están tomadas desde el mismo sitio:
a la izquierda, un edificio modernista de 1939;
a la derecha, la Birmingham School of Art, neogótica, de 1885.
La Centre City Tower, de 1975, parece haberse ganado el título de "el edificio más feo del Reino Unido".
Yo no entiendo tanto odio. A mí me pareció majestuosa.
Y ya que el brutalismo está otra vez de moda, aprovechemos para reivindicar también esos edificios: toscos, exagerados, pero con una personalidad que muchas de las nuevas construcciones simplemente no tienen.
Próxima parada: Liverpool

Direcciones y enlaces útiles
Todas estas direcciones en Google Maps: para móviles y para web.
- Shababs - 163‑165 Ladypool Road (Balti Triangle), Birmingham Web: shababs.co.uk Carta: Descargar menú Instagram: @shababsbirmingham
- Rudy's Pizza Napoletana - 9-10 Bennetts Hill, Birmingham . Web: rudyspizza.co.uk Carta: Menu Rudy's Instagram: @wearerudyspizza
- Damascena - 5-7 Temple Row West, Birmingham. Web: damascena.co.uk Carta: Food Menu - Damascena Instagram: @damascena_uk
- Faculty Coffee - 14 Piccadilly Arcade, Birmingham Instagram: @faculty.coffee
- Raja Brothers - 162‑170 Ladypool Road, Birmingham
- Birmingham Indoor Market - Edgbaston St, Birmingham
- Bullring Open Market - Edgbaston St, Birmingham
- Premier Inn Birmingham City Centre (Waterloo Street) - 3-6 Waterloo St, Birmingham Web: premierinn.com Instagram: @premierinn
- Birmingham Museum & Art Gallery - Chamberlain Square, Birmingham Instagram: @birmingham_mag
- Ikon Gallery - 1 Oozells Square, Brindleyplace, Birmingham Web: ikon-gallery.org Instagram: @ikongallery
- Library of Birmingham - Centenary Square, Broad St, Birmingham @the_library_of_birmingham/


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