En Pordenone no comí fuera, pero sí tomé mucho café. Hubo de todo: ninguno imbebible nivel "hay que echarle azúcar" pero sí hubo algunos al límite del regular, y otros deliciosos.
El café de especialidad ha llegado a Italia pero de momento sospecho que es aún algo de tendencia en las ciudades grandes. Tiene sentido: si el nivel medio de los sitios es decente (el peor café que tomé era mucho mejor que la media en Santiago -ya no te digo de Madrid o Sevilla), ¿por qué esforzarse en buscar una calidad superior? Llegará, llegará.


Un espresso y un cappuccino en Diana, mi café preferido en absoluto: el espresso era casi perfecto, a la italiana, muy ligeramente tostado y poco poco ácido.

Un poco chof el café de I Sapori del grano.

Bien en Peratoner -con un servicio un poco excesivamente servil para mis gustos, pero todo está siempre bien.

Me quedé un poco decepcionada en Grosmi, que es además tostador. La sensación era que el café estaba rico (lo compraría) pero fallaba el barista.

Rico el café de Follador (y era un Lavazza! Supongo que el blend y el barista sí hacen la diferencia). Sí, Follador es el nombre del local, también hay un prosecco que se llama así, es un apellido véneto.

Un café sin más (no repetiría) en La Bottega del Caffè. Dersut es una marca clásica local (si no me equivoco de Conegliano)

El peor café sin duda fue esta cosa -creo que solo viendo cómo quedó la tacita puedes ver lo poco apetecible que era. Lo único bueno: era corto. En el Caffè Municipio (qué bajo cayó, qué pena). El miércoles, mapa de Pordenone y alrededores (con sitios muy chulos en la montaña!) en la newsletter: (178) Dónde comer en la provincia de Pordenone.




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