¿Qué has recibido en tu buzón los últimos tres meses? Yo, una postal y un Dispaccio.
En una época en la que el buzón solo recibe facturas y multas -y nuestro correo electrónico, decenas de newsletters imposibles de leer-, Martina Liverani ha decidido devolver un poco de magia a la correspondencia.
Se llama Dispaccio y es una newsletter, pero en papel: lo que antaño llamábamos fanzine. Una carta que llega cada mes.

El origen de la idea
Martina Liverani, periodista gastronómica y fundadora en 2013 del bookazine Dispensa, tuvo la inspiración durante un viaje a Japón. Allí descubrió la costumbre de enviar una postal después de una cena con amigos, o incluso de escribir una carta a tu "yo del futuro", que llega a casa un año más tarde. Ese gesto poético, tan desfasado en nuestra rutina digital, la llevó a recuperar la emoción de abrir una carta.
Cómo funciona Dispaccio
Cada mes, los suscriptores reciben un pliego de papel fuera de formato, doblado en cuatro y enviado en sobre. Un solo tema inédito por número, con fotografías o ilustraciones. Con el tiempo, esos pliegos se pueden coleccionar, encuadernar o incluso colgar en la pared. El abono anual cuesta 50 € (envío en Italia), e incluye doce entregas, una por mes.

Contenidos y espíritu
Los temas dialogan con el universo de Dispensa. Este año el hilo conductor es Terra Figlia: reflexionar sobre cómo cuidamos la tierra en la que vivimos, más allá de una sostenibilidad de escaparate. Dispaccio no quiere ser solo lectura: también es invitación al diálogo. Martina lo define como un proyecto "open source", abierto a aportaciones de quienes quieran proponer ideas o temas.
¿Por qué se llama Dispaccio?
El nombre no es casual. En italiano, dispaccio designa desde hace siglos un mensaje oficial enviado por correo o telégrafo: un despacho diplomático, una carta urgente, un telegrama. La palabra viene del español despacho, que en origen no era una oficina, sino el acto de despachar, enviar, hacer salir. Con los años, en castellano se quedó sobre todo con el sentido burocrático, mientras que en italiano mantuvo la idea de documento que viaja.
Liverani recupera así ese matiz: Dispaccio es al mismo tiempo "un despacho, un informe" y "una carta que cruza distancias".

Por qué me gusta (y la afinidad personal)
Desde diciembre de 2022, en Panepanna envío fichas de recetas por correo a quienes están suscritos al plan Panojanners. Y desde el pasado otoño llevo dándole vueltas a lanzar una newsletter de papel: algo sencillo, un A4 a dos tintas, doblado en cuatro. Quizás por eso siento tanta afinidad con el proyecto de Dispaccio.
En un momento en que el correo postal se ha convertido en un canal casi olvidado, Dispaccio recupera el valor del tiempo y de la espera. Para mí, abrir un sobre con sus páginas es como recibir una carta de alguien que entiende que la comida es también memoria, relato y comunidad.
Dispaccio, 50€ al año
Dispensa en Instagram




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