- Los Beatles en Liverpool
- El puerto y el Cavern Quarter
- Pato y té en Chinatown
- Unas pies en Anfield
- Birkenhead y sus parques
- Desayuno en Liverpool
- Pubs y terrazas
- Mirar hacia arriba
- Direcciones y enlaces útiles
Tengo una infancia de beatlemaníaca, algo que me permitió aislarme socialmente desde tercero de primaria. Escuchaba otros grupos, por supuesto, pero mis ídolos eran ellos. Eran los mejores y era necesario hacérselo saber a todo el mundo. A los 9 años me había leído Shout! de Philip Norman, mi cuarto estaba cubierto de pósters y, por supuesto, me sabía todas las canciones (y sigo sabiéndomelas).
Nunca me planteé ir a Liverpool en peregrinaje porque, bueno, no soy de estas cosas. De peregrinajes, digo, y tampoco de mitomanías. Así que cuando se planteó la posibilidad de hacer base en Liverpool tres de los cinco días de viaje, me lo pensé un poco. Me veía rodeada de buses amarillos y parafernalia beatle y no me hacía ninguna gracia. Pero era la opción más sensata -y además económica-. "Alrededor hay mucho que ver, no hace falta que nos quedemos ahí" me tranquilizaba Jorge.
Jamás me habría imaginado que Liverpool me acabaría encantando.

Los Beatles en Liverpool
Alojarse en un Ibis temático tuvo algo de placer culpable: me horrorizan estas cosas y sin embargo ¿qué habitación nos tocaría? Hay que decir que la tocan baja, y el resultado no es espantoso: nada sobrecargado ni excesivo. Las habitaciones de nuestra planta eran de Strawberry Fields Forever, parecía un poco de motel, sí, pero era espaciosa, con vistas a la calle, kettle y cafetera. Ibis Styles Liverpool Centre Dale Street



Había algo de merchandising en el hotel, pero mucho menos de lo que me esperaba. No he investigado las razones, pero quizás que concedan la licencia con facilidad.
El puerto y el Cavern Quarter
Me crucé poco más con los Beatles. Estábamos al lado del Cavern Quarter, y pasamos frente al Cavern Club... el falso, porque el original quedó sepultado bajo las obras del metro, pero esas son minucias. En el puerto, hay una escultura monstruosa: sabrás dónde está por la muchedumbre alrededor.

El puerto actual debe de ser muy distinto al que forjó Liverpool: almacenes de ladrillo rojo, aire salado y fachadas en las que se mezclan siglos de arquitectura. Intentamos visitar la Tate Modern, pero estaba en remodelación: no hemos tenido mucha suerte con los museos en este viaje, la verdad.



Pato y té en Chinatown
Todas las ciudades tienen su Chinatown, pero la de Liverpool gira en torno a la comunidad china más antigua de Europa, establecida en 1834. No nos dio tiempo a verlo a fondo (creo que volveré a Liverpool con más calma), pero sí a parar en el Big Bowl Noodle Bar, una de las recomendaciones valiosas que me llegaron por Instagram de gente que vive o vivió allí.
Íbamos a por un Hainanese Chicken, pero no quedaba (buena señal, si los platos se agotan) y reculamos hacia un Pollo y pato Char Siu con arroz blanco, acompañado por un caldo de verdura ligero. La felicidad fue pedir un té Oolong, rellenable a voluntad, por menos de 2 libras. El local es caótico, el servicio también -aunque rápido- y la cuenta muy amigable: creo que no llegamos a 30 libras entre los dos. Big Bowl Noodle Bar


Unas pies en Anfield
Mi garganta profunda liverpudliana me recomendó las pies de Homebaked, una cooperativa (sinónimo habitual de de: cutrerío cuqui inglés y buena relación calidad-precio). No fue hasta buscar dónde coger el bus que entendí que íbamos a la zona del Anfield Stadium. Si te gusta el fútbol, tienes un dos por uno.
La tienda es pequeña, casi caquéctica, y el personal debe estar hasta los huevos de los que entran sin saber cómo funciona, pero merece la pena. Yo, en estas situaciones, pongo mis ojos de bambi turista amable, digo sorry muchas veces y pido ayuda. Además de los pies -nosotros pedimos un Scouse y un Shankly, ambos rellenos de guisos de carne- hay sándwiches, patatas asadas, sopas. Puedes comer en las pequeñas salas de atrás.



Birkenhead y sus parques
Birkenhead es la península al otro lado del Mersey (suena: Ferry cross the Mersey), un poco como Almada para Lisboa. El ferry todavía existe, pero lo más práctico ahora es cruzar por el túnel subterráneo, en bus o en metro. Si vas a hacer más un ida y vuelta, creo que conviene un Day Saver.
La primera parada fue la Lady Lever Art Gallery y el parque que la rodea, en Bebington. El museo es una colección privada de acceso gratuito, mantenido de aquella manera, pero aun así bonito. Pequeño y luminoso, parece fuera del tiempo.



La segunda parada fue el parque de Birkenhead, que según Bill Bryson es el primer parque municipal del mundo. Quiero subrayar lo de "según Bill Bryson" porque sus afirmaciones tienden a ser simplistas, pero sí es cierto que está entre los primeros -depende un poco de qué consideres "parque" y si lo de "municipal" es crucial-. Lo interesante es que lo diseñó Joseph Paxton, un personaje polifacético que, entre otras cosas, construyó el Crystal Palace de la Gran Exposición de Londres de 1851. Tierras de Cristal (Castelli di rabbia) de Alessandro Baricco es una lectura perfecta para revivir esa época de inventos y descubrimientos.
El parque es precioso y tranquilo, con todo lo importante: estanque, bancos y ardillas.



La comida fue improvisada: al salir del metro vi Hurst's Bakery (¡establecida en 1909!) y pensé que un sándwich en el parque sería perfecto. Lo llaman sándwich pero es, en realidad, un bocadillo esponjoso y suave, rellenado con lo que quieras además de lechuga, pepino y coleslaw. Yo fui a por una clásica pechuga de pavo, cortada en rebanada gruesa, como debe ser.


Desayuno en Liverpool
No hubo ocasión para full English breakfast ni scones, y viendo los precios disparatados de las cafeterías más molonas optamos por lo básico y esencial: white coffee y bacon roll (con salsa HP) en Gregg's.
Una vez que entiendes que aquí el pan blando es algo bueno -va así: el pan no es crujiente, les gusta esponjoso-, aprecias que lo rellenan al momento y siempre con una palabra amable. Relación calidad-precio fenomenal. Glamour cero, cotidianidad cien.

Pubs y terrazas
Cómo estarán las cosas, que tomar cerveza se convirtió en nuestra actividad favorita. The Dispensary y The Grapes están muy cerca uno del otro y tienen un ambiente relajado y amigable; The Belvedere, en el barrio georgiano, tiene además una terraza muy agradable. La idea era pedir cada vez algo distinto, que no fuera ni una lager básica ni una IPA (no tengo nada contra las IPAs, pero había mucho de donde elegir).
Las pintas estaban entre 4,50 y 5 libras, y más de una vez -nunca para bien- nos hemos acordado de los tercios de Estrella del montón a 2,80€ en Santiago.






Mirar hacia arriba
Pero lo que más hice en Liverpool fue mirar hacia arriba y fotografiar edificios. Del siglo XIX, racionalistas, modernistas o brutalistas, me dejaron encandilada sobre todo por la yuxtaposición entre ellos. Me veo volviendo, ya te lo digo.







Direcciones y enlaces útiles
Todas estas direcciones en Google Maps: para móviles y para web.
- Birkenhead Park - birkenhead-park.org.uk @birkenhead.park
- ibis Styles Liverpool Centre Dale Street - 67 Dale St, Liverpool. all.accor.com/hotel/7601/index.es.shtml
- Homebaked - 197-199 Oakfield Rd, Liverpool. homebakedbakery.com @homebakedbakery_
- Big Bowl Noodle Bar - 12-14 Berry St, Liverpool
- Hurst's Bakery - 113 Duke St, Birkenhead. @hurstsbakery
- The Grapes - 60 Roscoe St, Liverpool.
- The Dispensary - 87 Renshaw St, Liverpool.
- The Belvedere - 8 Sugnall St, Liverpool. @thebelvedereliverpool
- Lady Lever Art Gallery - Village, Lower Rd, Port Sunlight, Bebington liverpoolmuseums.org.uk/lady-lever-art-gallery




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